Empresarios y trabajadores desconocen los efectos nocivos de lavar la
ropa de trabajo en lavadoras domésticas
La ropa de trabajo
actúa de pantalla entre el trabajador y los productos y sustancias que
maneja. Se calcula que los seres humanos transportan microorganismos en
el cuerpo, manos y sobre todo en la ropa donde, concretamente, existen
de 1 a 10 millones de gérmenes/cm. Este hecho, unido la cantidad de
sustancias y materiales que se impregnan cada día en los uniformes,
provocan que estas prendas sean un foco de suciedad y gérmenes que se
arrojan de forma incontrolada al alcantarillado público una vez que la
ropa llega a la lavadora de la casa. Esta circunstancia se produce en 6
de cada 10 hogares españoles.
En España se
calcula que el 70% de empresas deja en manos de sus empleados la
limpieza doméstica de estas prendas. A pesar de los tratamientos
domésticos fuertes, materiales como el plomo o el berilio, por citar
algunos, permanecen en las prendas y en el agua empleada para su lavado.
Esta circunstancia incide en la seguridad del trabajador y puede llegar
a convertirse en un problema de salud pública.
Initial, empresa
referente en productos y servicios para la higiene pública, ha puesto en
marcha una campaña de concienciación acerca de la importancia de la
higiene en uniformes y prendas de trabajo. El departamento de I+D de la
empresa ha constatado que materiales como el plomo, asbesto, pesticidas
y berilio son especialmente difíciles de quitar de la ropa y permanecen
tanto en la lavadora como en el agua que se vierte al alcantarillado
público. Un proceso de lavado profesional garantiza la correcta
eliminación de estos residuos así como la seguridad y el control del
agua que se arroja una vez concluido el proceso de lavado.
Initial cuenta con
4 plantas en toda España que cumplen con la normativa vigente en materia
de higiene y control medio ambiental. Su proceso de control se inicia
desde en el mismo momento en que se recoge la indumentaria en
contenedores cerrados. Posteriormente es lavada a fondo, desinfectada
química y térmicamente, y finalmente revisada y seleccionada para
desechar la ropa en malas condiciones. Todo esto es llevado de forma
automatizada con intervención humana, lo que garantiza un máximo cuidado
y una limpieza en profundidad más allá de los requerimientos de higiene
previstos por la reglamentación.
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